Ermitas y molinos

Dos ermitas, una mozárabe y en ruinas, y otra románica en buen estado, y un viejo molino harinero, son los argumentos de esta excursión que se desarrolla en los campos segovianos.

Si ignoramos la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, casi la totalidad del resto del territorio de la provincia de Segovia es bastante llana y para algunos monótono. Pero esta tierra llena de historia posee muchos pequeños tesoros escondidos y poco conocidos en casi todos sus pueblos. Esta propuesta pretende ser un ejemplo y una excusa para disfrutar de la buena compañía de su gente.

La ruta comienza en el pueblo de Bernardos. Concretamente en su plaza principal, frente al ayuntamiento. Desde allí empezaremos a andar por el camino rural que conduce a la ermita de Santa Inés. Esta primera parte del camino es la más árida. Durante unos 25 minutos atravesamos campos de cereal y el paisaje que se ofrece es la meseta castellana. Si es verano ojo con el sol porque la sombra es inexistente.

Ermita de Santa InésEl primero de los puntos de interés que encontraremos en nuestro deambular es la ermita de Santa Inés, de estilo mudéjar; se supone que es lo que queda de la iglesia parroquial del ya desaparecido término de Valverde, algo así como un aldea a las afueras de Bernardos. Tan sólo queda en pie el ábside y parte de los muros laterales, pero se pueden admirar los arcos de ladrillo propios del mozárabe.

Volvemos hacia atrás por el mismo camino en dirección a Bernardos pero tomaremos el primer desvío que veamos hacia la derecha, hacia las famosas pizarreras.

Pasaremos junto a la fábrica y la zona de demolición -¡cuidado si es día de diario, que hay voladuras! A la izquierda del camino podemos admirar la enorme cantidad de bloques de pizarra que «sobran» de la fabricación, una auténtica montaña oscura y artificial.

El río y su molino

El ArcoSiguiendo siempre la senda, que empieza a ser un poco más irregular, ya empezamos a disfrutar de algo de sombra gracias a los chopos que jalonan el río Eresma, casi oculto a los pies de las pizarreras. Al final del sendero llegamos a descubrir lo que queda en pie del molino del Arco, un molino de agua al que todos los agricultores de la comarca se acercaban a moler el grano. El abandono ha empezado a hacer mella en muchas partes de su sólida estructura. La zona es perfecta para descansar a la sobra y admirar un paisaje que poco tiene que ver con la árida meseta de cereal que hemos visto en la primera parte. Pero hay que tener cuidado si se va con niños, ya que la orilla del río es empinada y hay que tener cuidado en algunas zonas donde las zarzas ocultan la orilla.

Emprendemos la vuelta regresando hasta las pizarreras, y desde allí, directamente por el camino rural, hasta Bernardos. En esta excursión, que se puede hacer perfectamente en bici, no invertiremos más de una hora. Ahora bien, si se dispone de tiempo y ganas, podemos alargar la ruta de manera notable. Para ello, en la ermita de Santa Inés, continuaremos el camino hacia el sur. Allí llegaremos a la zona más elevada del término, donde se levanta otra ermita, la de Nuestra Señora de Tormejón, perteneciente ya al pueblo vecino de Armuña. Se trata de un edificio en buen estado, con una estructura del románico primitivo. La ermita, y todo el entorno, pudo desaparecer bajo las aguas si hubiera salido adelante el antiguo proyecto de una gran presa que hace unos años la Junta de Castilla y León recuperó. El proyecto se anuló por la oposición ofrecida por los pueblos que se organizaron y crearon una plataforma.

Si tenemos suerte de encontrarla abierta, podremos ver en su interior pinturas románticas muy esquemáticas con escenas de la Virgen, que han aparecido al retirar parte de la cal que cubría sus pareces.

Vistas del altiplano

Este «añadido» de la ruta nos supone aproximadamente dos horas más a pie, y una aproximadamente si se hace en bicicleta, pero merece la pena, aunque sólo sea por las vistas porque desde el altiplano donde está la ermita se abarca la extensa meseta de sembrados y campos, y al fondo la Sierra de Guadarrama, con la reconocible silueta de la Mujer Muerta muy visible en los días despejados. El regreso se hace por el mismo camino hasta la desviación de las pizarreras. [Javier PÉREZ PÁRAMO]

Desnivel: opción corta 100 metros – opción larga 300 metros
Distancia: opción corta 4 km. – opción larga 9 km.
Alojamiento: La Casa del Abuelo MáximoLa Pedrera
El Sitio de Constanzana
Época recomendada: primavera u otoño

En: Grandes espacios . – Nº 126. – Oct. 2007 – http://www.desnivel.com/[…]

Pedro Sanz

Bibliotecario, documentalista, gestor de contenidos web, community manager, social media .... en continua formación 'Aprendiz de todo, maestro de nada'

Una respuesta a “Ermitas y molinos”

  1. ¿Existe alguna iniciativa para relacionar con la Vía Verde del Valle del Eresma nuestros parajes naturales del río Eresma a través de la Cañada Real o cualquier otro itinerario posible ?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.